De la misma forma que cada mesa participa de una esencia que le da forma, toda obre de arte participa de una forma Universal, y solo ésta puede darle el sello que la convierte en eso, en obra de arte. Bien es cierto que no percibimos directamente esta universalidad; es la razón por la que tantos filosofos se han mostrado reacios a considerar las esencias como reales porque nunca veo más que esta mesa presente y no bajo su forma universal "mesa", nunca veo más que este cuadro y no la esencia misma de lo Bello.Y sin embargo, está ahí, ante nuestros ojos: cada cuadro de un maestro holandés es una encarnación de ello, una aparición fulgurante que solo podemos contemplar a través de lo singular pero que nos da acceso a la eternidad, a la atemporalidad de una forma sublime.
La eternidad: ese invisible que contemplamos.
(La elegancia del erizo. Muriel Barbery)






2 comentarios:
Magníficas elecciones, la del cuadro y la de texto.
Que pases un feliz sábado.
Un abrazo de Marpín y La Ranacomph
Gracias y feliz semana.
Un abrazo blog de Marpin y la Rana.
Y un deseo de recuperación a José.
¿La Ranacompch?..
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